Bueno, tras recuperar el apetito saxofonil(supongo que unas cosas se van y otras vienen) tuve una desgracia y es que se me cayó un fieltro(dichosa la palabrita).
Fui a clase con las escalas practicadas hasta 80 y hasta 4, suay no me las preguntó, pero supongo que ya notaría la mejoría. En parte, la culpa de que esté mal es suya. También es tuya y también del Papa. Y no olvidemos al Dalai Lama. Aunque, principalmente, es debido a una especie de autobloqueo que... ¡¡¡no tiene importancia!!!
El caso es que en la clase estuve tocando con el saxo del conservatorio, aunque prefiero el mío.
El viernes me pasé a la espera de que mi saxo se arreglara, aunque me timaron y me hicieron salir para animarme porque llevo unos días de capa caída. Les doy las gracias, pero mis horas de sueño se vieron mermadas.
Y es que, cuando se acaban las cosas, suele ser algo bastante difícil de llevar. Quizá ese trauma biopsicológico me haya afectado de tal forma que me haya convertido en una entidad paranormal especializada en idas de la acbeza y no me haya dado cuenta.
No sé si paranormal, pero desde luego lo de la cabeza sí.
Me desperté temprano para lo tarde que me había acostado, me duché y me fui a San Vicente, donde estaba la tienda de reparaciones de saxos.
El caso es que suay me había dicho que fuera por una calle en la que, en esos momentos, había plantado un mercadillo.
Me dije: "Bueno, si paso entre los puestecitos no pasa nada" y me dispuse a pasar, aunque la gente me miraba muy raro.
Realmente, me fui por la calle que quedaba libre y encontré un parking aparecido de la nada donde aparqué.
Llamé a suay y me dio las señas para llegar. Pero me volví a perder y le tuve que llamar de nuevo. Ésta vez llegué, aunque lo vi y luego desapareció. Menos mal que cuando pasaba por la puerta salió Ana, que si no...
Entré, vi al carismático hombre de la barba y los sopletes en la puerta y adentro estaban Ana, Adrián, Suay, Mariajosé, su hermana y el famoso Jeremy el reparador de saxos.
No me imaginaba a Jeremy así, la verdad es que parecía un chaval bastante joven aunque quizá fuese por la "barba" que llevaba.
Y es que ha sido la reparación de las barbas, vamos.
Me puse a ver como arreglaban los saxos de Maria José y Ana. El de Maria José se ve que era una aventura de indiana jones, porque ahi había afinaciones perdidas, zapatillas malditas y llaves cruzadas... de todo, vamos.
A Ana le fallaba el sol. No le iluminaba lo suficiente.
Adrián y yo decidimos ir a desayunar. Y es que yo no había desayunado y llegué y estaba mareado, todo me daba vueltas(la noche anterior me había tomado 2 cocacolas, creo que me pasé del límite :-S) y no me habría quitado el saxo si Ana no me llega a avisar.
Y nada, me tomé cuatro cosas sin beber nada, casi muero deshidratado, pero volvimos a entrar Adrián y yo en busca de las llaves de nuestros saxos.
Reminiscencias a Harry a parte, Jeremy finalmente se puso a arreglar mi saxo. Ya sabeis, el fieltro y esas cosas(no filtro, ¿eh?). Sin embargo, lo que dijo Jeremy al contemplar mi saxo fue: ¿Cómo has podido tocar con ésto?
Y entonces Suay me dijo: Cógete el saxo naranja fosforescente de la puerta y acabamos antes.
Total, que les enseñé mi nuevo movil :-D y luego consiguió ajustarme el saxo un poco. Iba igual que antes. Como no sabía si eso era bueno o malo, le pregunté a Suay. Por supuesto, era malo.
Y empezaron a corregir afinaciones y llaves y juegos y de todo hasta que finalmente todo encajaba. Suay se sorprendió de que mi Saxo pesara tanto. ¿Metal o Suciedad?
Pues Metal, que mi saxo es de calidad, ¿qué os creeis?
¿Cómo podría llamarle?
Tras la operación de cirujía de mi saxo, Jeremy me comentó que la llave de la X(la llave más caliente de un saxo) se abría muy poco pero que, antes de hacer ningún cambio tenía que acostumbrarme a los fieltros. Pero ya me acostumbré. Suena un poco más agudo cuando uso X, pero bueno, son gages del oficio.
Total, que suay se fue con prisas a hacer la compra y yo fui a donde estaba mi coche.
¡Pero el parking había desaparecido!
Estuve buscando durante horas, subiéndome a los árboles, levantando las papeleras, revisando en los bolsillos de la gente. Pero no encontraba el parking.
Un hombre viejo con pintas de época se apareció ante mis ojos. Por supuesto, le pregunté por el parking. Me dijo: ¿Ves lo que escuchas?¿Oyes lo que saboreas? y se fue tan campante. Se ve que había escuchado mucho de Europa FM, que no paran de decir que Eres lo que escuchas(Si canuto escucha a Bisbal, tenemos un claro ejemplo... ¿Qué escuchará Paco Amaya para ser lo que es?¿Tener el pelo rizado será un símbolo de ser "Contemporáneo"?
Entonces recordé cuando Suay publicitaba ante jeremy y el hombre del soplete y la medio barba que en mi blog, este que lees, se contaban las cosas del conservatorio, entre otras cosas. Recordé que me despedí del hombre del soplete, pagué a Jeremy y salí de la tienda con mi saxo a mi espalda.
Entonces me di cuenta que lo que pasaba es que me estaba imaginando historias y el parking estaba donde lo había dejado.
Desde luego, es un parking MUY aburrido, que ni se mueve. ¿Serán todos los parkines así? ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?
Pobre Rubén, que no pudo venir a reparar su saxo.
Ahora bien, el ensemble sonará mejor tras que Ana recuperara su sol.
¿Arreglará Jeremy los barítonos que le dejó Suay a tiempo?
Eso lo veremos en el próximo ensayo de ensemble con Carrillos y los sopranos de la afinación prohibida.
Los tenores somos los mejores, pero lo disimulamos MUY, MUY bien. Yo soy el mejor disimulando.
Bob Dylan también lo sabe.
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